I.
Ella: ¿Escuchas ese ruido?
El: Si… son tus besos que descansan armónicamente sobre este camino que hemos creado dentro de nuestro ocio alternativo.
Ella: No… Es tu nombre celta, son mis labios limpiando los tuyos y haciendo ese breve recorrido con el fin de sentirte en mi tiempo habitual.
II.
Ella: ¿Que es ese ruido?
El: Es la tentativa de hacer el amor.
Ella: No… es la iniciativa de seducirte con mis métodos persuasivos que activan ese lunar de tu oreja que provoca la reacción de amarnos.
El: Si es una estructura que se repite a diferentes escalas.
Ella: No… son tus trazos que se originan de algún punto para multiplicarse hasta convertirse en ti.
El: Son transparencias grabadas en una cinta de audio, es el curso de un río, una cuenca… es decir, agua… agua que se fragmenta.
Ella: No… mas bien son matemáticas infinitas, naturaleza geométrica.
III.
El: ¿Tu quien eres? ¿por qué siento que te amo de antes?
Ella: ¿Quién soy? ¿por qué este sentimiento se repite como un algoritmo de color y luces? ¿Por qué conoces mi naturaleza fractal? ¿cómo llegaste hasta ahí?
El: Fue un recorrido extenso entre la psicodelia de tus movimientos y en menor medida de tu dolor oculto… fuiste tu la que me llevo a la corteza discontinua de tu estructura… (silenzio)
Abrió los ojos y estaba siendo engullida por una palmera que acercaba sus hojas hasta tocar su piel lentamente…
“A partir de ahora florecerás junto a mi, la naturaleza jugara con la geometría de nuestras partes y tu serás testigo de la reconstrucción del hombre, veremos nacer fuentes de luz en la noche y poco a poco resignificaremos el tiempo”.

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