2008 me declaran muerta. Y con ese mismo dolor de mi no futuro, dejo una cicatriz previa hecha de cenizas, y por primera vez me permito ser habitada por un súbito y devastador corte punzante, ese as de luz que llamamos alma, solo para alimentar mi naturaleza espectral, solo para tener que dejar cuando me vaya. Entonces empiezo el viaje, el proceso de morir. Ya no me queda consuelo, nada, solo secuelas del primer párrafo de mi vida, ese con el que empece a sentir mi melancolía somnifera, el grito, mi primer ritmo. Me convierto en una embarcación extraviada, estoy en una zona vigilante y siento entrar el fin absoluto por todo mi ser. Mi corazón queloide atraviesa mis huesos y musculos, la piel... todo... queda expuesto... tan dulce y sereno que lo desconozco.
"No quiero que lleves de mi nada que no te marque"

8.07.2010

AYER SOÑE CON NUEVE CALAVERAS DE COLORES

Nueve.

Las podía mirar formadas, todas de colores diferentes.

Estaban viendo un cuerpo humano a través de una cámara.

El cuerpo desnudo sonreía ante la muerte con una herida en el pecho, una herida que sangraba y dibujaba flores en el piso.

Ese cuerpo era mío y yo era un hombre.

Un hombre delgado pero muy muy alto, con bigote de doctor y una boca grande que colgaba.

En mi mano, un papel arrugado se aferraba a mis dedos ya muertos, mientras las nueve calaveras me tomaban fotos del recuerdo… y todas aplaudían, otras se reían, me miraban tirado en el suelo, profunda en mi sueño y se reían.

Yo miraba mis pies, eran grandes, llenos de tierra y callos, con yagas que sangraban se veía de hace años, ahí supe que era un viajero.

Mi mano muerta, cansada de aferrarse a lo último que le quedaba con vida, dejo caer el papel sobre el piso que sangraba. Entonces una calavera me miro y dijo:

“Ahora si ya se murió”.

La calavera se acerco y de su pecho saco un frasco y tomo el papel del suelo…

“¿Qué dice, qué dice?” preguntaban las calaveras curiosas mientras yo escondida como sombra entre sus huesos esperaba también curiosa la respuesta.

La calavera leyó y dijo” “Vamos a construir, hay que ganarnos la lotería…”

La carcajada no se hizo esperar, todas se reían de mi, una a una comenzaron a escupir sobre mi cuerpo desnudo, me miraban con desprecio, ¿y yo? Muerto, ahí tirado sin poderme defender.

La calavera deposito el papel en el frasco y me dijo mirándome a los ojos: “Que absurdo es vivir”.

2 comentarios:

  1. TTTTTTTTTTTTSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
    <3

    ResponderEliminar
  2. C á m a r a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a a

    ResponderEliminar